Madagascar: Escape 2 Africa dura 89 minutos y no se detiene ni una sola vez. Ese es tanto su método como su límite. La segunda película de la serie Madagascar, que sigue a la original de 2005, fue dirigida por Eric Darnell y Tom McGrath a partir de un guion que escribieron con Etan Cohen. Traslada a sus animales del zoológico de Central Park desde la isla de la primera película a las sabanas de África Oriental, donde la mayoría de ellos conoce a otros de su propia especie por primera vez. La premisa es sólida. El desarrollo es desigual, y las mejores ideas de la película y las más ruidosas suelen ser las mismas ideas.
Tráiler, vía Universal Kids.
Una caja, un cazador furtivo y un león llamado Alakay
La película comienza en Kenia, donde el león alfa Zuba intenta enseñarle a pelear a su pequeño hijo Alakay. Alakay preferiría bailar. Ese único gag —un cachorro de león que prefiere el ritmo al combate— establece todo el motor de la película.
El león rival Makunga desafía a Zuba por el título de alfa. Durante su pelea, unos cazadores furtivos atrapan a Alakay y lo meten en una caja. Zuba los persigue y rompe el arnés de seguridad de la caja, pero le disparan en la oreja y queda incapacitado. La caja cae al océano, llega a la ciudad de Nueva York, y el cachorro crece en el zoológico de Central Park como Alex.
Esa es la historia de origen que la primera película nunca se molestó en darle. Es el tramo más eficiente de Madagascar: Escape 2 Africa, y se gana la reunión que sigue.
El avión que construyeron los pingüinos
En la actualidad, los animales se preparan para volar a casa, a Nueva York, a bordo de un avión maltrecho pilotado por los pingüinos, con el rey Julien, Maurice y Mort a bordo. El avión se queda sin combustible y se estrella en el África continental.
Los animales terminan en un abrevadero en una reserva natural. Alex se reencuentra con sus padres y los impresiona con historias de su estatus como «el rey de Nueva York». Marty encuentra una manada de cebras que se ven y suenan exactamente como él. Melman, un hipocondríaco, entra en pánico porque la reserva no tiene médicos, así que las otras jirafas lo nombran su curandero. Gloria atrae la atención del hipopótamo de labia suave Moto Moto.
Mientras tanto, los pingüinos —Skipper, Kowalski, Rico y Private— se ponen a reconstruir el avión con la ayuda de chimpancés reclutados por Mason y Phil. Roban vehículos a humanos en un safari y los desmantelan para obtener piezas.
«Todavía juntos, todavía perdidos.»
Esa frase promocional hace más trabajo que la mayor parte del guion. Los animales, de hecho, siguen juntos y siguen perdidos, y la película lo sabe.
Lo que aporta el nuevo elenco
Ben Stiller, Chris Rock, David Schwimmer, Jada Pinkett Smith, Sacha Baron Cohen, Cedric the Entertainer y Andy Richter regresan de la película de 2005. Las incorporaciones son Bernie Mac como Zuba, Alec Baldwin como Makunga, Sherri Shepherd como Mamá y will.i.am como Moto Moto.
El Makunga de Baldwin es el más agudo de los recién llegados. Es un intrigante con un agravio, y la película le da el espacio justo para ser genuinamente desagradable en lugar de meramente tonto. El Zuba de Mac es más cálido y más triste de lo que el papel requiere, lo cual importa, porque la película fue dedicada a Mac, quien murió antes de su estreno.
will.i.am cumple una doble función. Presta su voz a Moto Moto y contribuyó con cinco canciones a la banda sonora. La película, al igual que su predecesora, tiene una partitura compuesta por Hans Zimmer.
La banda sonora es lo más consistente de la película. La partitura de Zimmer sostiene las secuencias de la sabana, y las canciones de will.i.am le dan a la película un pulso que la trama a veces no tiene.
Dónde tropieza la película
La parte media de Madagascar: Escape 2 Africa es un montón de subtramas paralelas que rara vez se tocan. Alex tiene un problema con su padre. Marty tiene un problema de identidad. Melman tiene un problema médico que en realidad no es un problema médico. Gloria tiene un problema romántico. Los pingüinos tienen un problema mecánico.
Cada hilo funciona por sí solo. Juntos diluyen la película, porque ninguno recibe suficiente tiempo para desarrollarse. El nombramiento de Melman como brujo es un buen chiste que la película repite en lugar de desarrollar. Como crítica, el hilo de Gloria y Moto Moto se lee como débil —Moto Moto se siente más como un remate que como un personaje—, pero eso es un juicio sobre la escritura, no algo que la película anuncie.
Nana, la ruda anciana que atacó a Alex en Grand Central Terminal, reaparece en África, se hace cargo de los turistas varados y los ayuda a sobrevivir en la selva. Es una fuente confiable de risas, y esta vez la película la trata como una aliada en lugar de una amenaza.
El ranking de las verdaderas fortalezas de la película, en orden:
- El prólogo en Kenia, que le da a Alex una historia que la saga necesitaba.
- La banda sonora de Hans Zimmer y las cinco canciones de will.i.am, que mantienen todo unido.
- Makunga, de Alec Baldwin, el único antagonista nuevo con verdadero peso.
- Los pingüinos y su equipo de chimpancés, todavía el mejor chiste recurrente de la franquicia.
- El reencuentro en el abrevadero, que es tierno pero dura demasiado poco.
Una secuela que mejora sin escapar
Madagascar: Escape 2 Africa recaudó 604 millones de dólares con un presupuesto de 150 millones, lo que la convirtió en la sexta película más taquillera de 2008. Recibió críticas generalmente positivas, con críticos que elogiaron sus personajes, su humor y su animación, y la calificaron como una mejora respecto a su predecesora. Ese veredicto es justo y también es un listón bajo.
La primera película dejó varados a sus animales en una isla y sacó mucho provecho de los chistes de pez fuera del agua. La secuela tiene una idea mejor: llevarlos a casa, a una versión del hogar que nunca han visto, y dejar que descubran que tampoco encajan allí. Ese es un tema real, y el prólogo en Kenia lo plantea con claridad.
El problema es que la película no confía lo suficiente en ese tema como para quedarse con él. El material honesto sobre padres e hijos sigue siendo cambiado por un gag de cebra, uno de hipopótamo o uno de pingüino. Los chistes no son malos. Simplemente se usan como válvulas de escape.
Lo que la animación hace bien
La animación se mantiene. La sabana es amplia y luminosa, y la película utiliza bien la escala: el abrevadero se siente como un lugar con población, no como un telón de fondo. Pacific Data Images y DreamWorks Animation SKG la produjeron, y la factura técnica no está en duda.
Lo que está en duda es el coraje. Madagascar: Escape 2 Africa es una secuela que mejora a su original en casi todos los aspectos medibles y aun así se conforma con menos de lo que promete su premisa. Es divertida, es rápida y es olvidable en la forma específica en que suele serlo la animación familiar competente: nada en ella es malo, y casi nada en ella permanece contigo.
El argumento más fuerte a favor de la película es el que ella misma plantea. Estos animales pasaron una película entera tratando de llegar a casa, y la secuela pregunta qué sucede cuando el hogar resulta ser un lugar que hay que ganarse. Es una pregunta mejor que la que plantean la mayoría de las secuelas animadas. Madagascar: Escape 2 Africa simplemente no la responde.
Puntuación: 6,1 de 10.
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.





