Dead Rising lanza a Frank West a un centro comercial de Colorado con una cámara, una fecha límite y un problema de zombis. El juego de acción y aventura de Capcom de 2006 es un sandbox de supervivencia construido sobre un reloj que nunca deja de correr. También es uno de los juegos más extraños y obstinados de su generación.
Tráiler, vía IGDBcom.
Willamette Parkview Mall es todo el juego
La premisa es una broma contada en serio. Frank West es un fotoperiodista independiente que busca un reportaje exclusivo. Una fuente anónima le avisa sobre algo que está sucediendo en Willamette, Colorado. Vuela hasta allí en helicóptero, encuentra el pueblo bajo cuarentena militar y le pide a su piloto que regrese en tres días. Luego lo dejan en el helipuerto del centro comercial.
El centro comercial no es solo un escenario. Es el mundo abierto, el arsenal de armas y el refugio seguro a la vez.
72 horas, y luego el helicóptero se va
El modo principal le da al jugador 72 horas dentro del juego —seis horas en tiempo real— para investigar el centro comercial y completar una serie de Casos. Si se pierde uno, el juego continúa, pero el final cambia. Si se completan todos, se desbloquea el Modo Horas Extra, que añade otro día y otro conjunto de objetivos. Si se supera eso, el Modo Infinito abre el centro comercial sin reloj alguno.
Un bate, una tabla de 2×4 y otras 250 opciones
Sobrevivir significa rebuscar. Dead Rising coloca más de 250 objetos utilizables en el centro comercial, divididos entre cuerpo a cuerpo y a distancia, y van desde escopetas y pistolas hasta equipo deportivo, juguetes infantiles, muebles, herramientas de construcción y objetos con filo. Frank solo puede cargar cierta cantidad, y todo se rompe.
- Armas cuerpo a cuerpo: bates de béisbol, tablas de 2×4, martillos.
- Armas de fuego: pistolas, escopetas.
- Todo lo demás: juguetes, muebles, electrónicos, herramientas.
Esa variedad es el punto. El centro comercial es una caja de herramientas.
Frank West, Brad Garrison y Otis Washington
Frank se une al agente del DHS Brad Garrison tras un tiroteo con un asaltante desconocido, y el conserje Otis Washington lo ayuda a moverse con seguridad por el centro comercial. Un inhibidor de comunicaciones bloquea cualquier llamada de auxilio. Brad resulta herido al rescatar a un anciano llamado Russell, y Frank busca medicina — matando a un gerente de supermercado que tenía cautiva a una mujer. Ella lo reprende y menciona Santa Cabeza, un pueblo centroamericano vinculado a un narcotráfico que propagó un efecto zombificante.
La trama es débil en algunos puntos. Aun así le da columna vertebral al juego.
El reloj es el verdadero enemigo
Las misiones cronometradas de Dead Rising son su idea más aguda y la más dura. Las misiones de historia y secundarias expiran individualmente, así que cada viaje por el centro comercial cuesta algo. Esa presión es lo que hace que el sandbox signifique algo.
También vuelve el juego implacable de maneras que han envejecido de forma desigual. El escoltar sobrevivientes, los límites de armas, el sistema de guardado — todo exige paciencia.
Un 7.7, y vale la pena el viaje
Dead Rising generó tres secuelas — Dead Rising 2 en septiembre de 2010, Dead Rising 3 en noviembre de 2013, Dead Rising 4 en diciembre de 2016 — además de un port para Wii llamado Dead Rising: Chop Till You Drop en febrero de 2009 y una versión para iPhone de 2010. Una edición remasterizada llegó el 13 de septiembre de 2016 para PlayStation 4, Windows y Xbox One.
El original se ganó su lugar en Platinum Hits. Su crueldad es deliberada, y su mejor chiste es que un centro comercial es una buena última resistencia. 7.7 de 10.
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