Ori and the Will of the Wisps llegó en marzo de 2020 para Windows y Xbox One, una secuela directa de Ori and the Blind Forest de 2015 y obra de Moon Studios, el equipo con sede en Viena y colaboradores repartidos por todo el mundo. Una versión para Nintendo Switch llegó en septiembre de 2020, publicada por Iam8bit. Una versión optimizada para Xbox Series X/S se lanzó como título de lanzamiento de esa consola en noviembre de 2020.
Es un Metroidvania en el sentido más puro: un juego de plataformas en 2D construido sobre la exploración, la recolección de objetos y el regreso a salas que estaban bloqueadas una hora atrás. También es, en su mejor momento, una de las cosas más hermosas que el género ha producido.
Tráiler, vía XBOX.
Niwen, y un ala que no volaría
La historia continúa inmediatamente después de Blind Forest, narrada por el Árbol de los Espíritus. El último huevo de Kuro eclosiona, y Ori, Naru y Gumo crían al polluelo Ku como familia. Ku nace con un ala dañada y no puede volar hasta que Gumo le fija la pluma de Kuro. Un vuelo sale mal, la pareja es llevada fuera de Nibel y hacia Niwen, y una tormenta los separa.
Esa separación es el motor de todo el juego. La búsqueda de Ori conduce a Kwolok, un sapo que vigila el Pantano de Agua de Tinta y a los Moki que viven allí. Kwolok dice que Ku está en los Bosques Silenciosos, el antiguo hogar de los Moki, ahora un cementerio de búhos. Para llegar a ellos, Ori debe hacer girar de nuevo las ruedas de The Wellspring y limpiar el agua de Niwen.
El reencuentro ocurre. No sale bien. Shriek, una búho deforme y feroz, huérfana al nacer y rechazada por los suyos, gobierna los Bosques Silenciosos y ataca a la pareja, dejando a Ku en coma. La Voz del Bosque, el fuego fatuo que Kwolok le dio a Ori, no es lo suficientemente fuerte para traerla de vuelta. La luz del Sauce de los Espíritus se hizo añicos en cinco fuegos fatuos, y Ori tiene que encontrarlos.
Fragmentos, no vínculos de alma
La ruptura mecánica con Blind Forest es real y es importante. El antiguo sistema de mejoras secuenciales desapareció, reemplazado por fragmentos —comprados o encontrados por todo el mapa, usados para modificar las estadísticas y ataques de Ori—, un sistema que el estudio modeló según las materias de Final Fantasy. Los ataques se ejecutan mediante un menú radial. Orbes de salud y energía están dispersos por el mundo.
El autoguardado reemplaza los vínculos de alma colocados manualmente del primer juego, lo que elimina una capa de trabajo tedioso y una capa de tensión con ella. Sein, la compañera de Ori en Blind Forest, ya no está. Spirit Trials, mostrado en la Gamescom 2018, convierte el desplazamiento en una carrera contra los mejores tiempos y rutas de otros jugadores, y puedes ver las rutas que tomaron. Las misiones secundarias de los NPC pagan en coleccionables como Gorlek Ores, que expanden el centro.
Una renovación tridimensional
El cambio visual es el titular. El arte bidimensional de Blind Forest da paso a modelos tridimensionales sobre fondos multicapa, y el resultado se sostiene en movimiento: animación detallada, sonido e imagen cohesivos, una partitura orquestal haciendo un trabajo constante por debajo.
El juego recibió elogios de la crítica en su lanzamiento, con alabanzas a su historia, personajes, visuales, combate, exploración, entornos, secuencias de persecución y banda sonora. Se le considera un ejemplo de las formas artísticas en el medio de los videojuegos.
Esos elogios no fueron incondicionales. Problemas de tasa de fotogramas y errores visuales generaron críticas en el lanzamiento, y un parche del primer día los resolvió en gran medida. «En gran medida» hace un trabajo honesto en esa frase.
Ori and the Will of the Wisps recibió elogios de la crítica.
La verdadera villana de Niwen
Shriek es la pieza de este juego que permanece. No es un monstruo con un motivo añadido a la fuerza. Fue huérfana al nacer, rechazada por los suyos, y la corrupción que mató a los espíritus guardianes del Sauce —y a sus padres, antes de que ella naciera— la convirtió en lo que es. El juego le da una historia y luego te hace luchar contra ella de todos modos.
Kwolok sostiene el acto intermedio con menos recursos, un sapo que reparte tareas y una chispa. Los Moki, el Bosque Silencioso, el Pantano de Agua de Tinta: Niwen es una región con un pasado, y el juego trata su decadencia como algo que les ocurrió a personas, no como decorado.
Lo que cuestan los fragmentos
Aquí está el intercambio. Abandonar la ruta de mejoras secuenciales por fragmentos compra libertad y te cuesta la sensación de que Ori se está convirtiendo en algo específico. En Final Fantasy, la materia funcionaba porque el grupo era fijo y las configuraciones eran el punto: esa es la comparación de este periódico, no la del estudio. Aquí, los fragmentos son un menú, y un menú es una historia más débil que una columna vertebral.
Los Desafíos de Espíritu son una buena adición y una pequeña. Correr contra los fantasmas de otros jugadores es un buen uso de un sistema de movimiento tan bueno, y también es lo más prescindible del paquete. Las secuencias de persecución y la exploración son donde el juego se gana su reputación, y ambas son excelentes.
Vale la pena nombrar sin rodeos el problema técnico del lanzamiento porque es lo único que alguna vez argumentó en contra de este juego. Un parche del primer día solucionó la mayor parte. La mayor parte no es todo, y un juego tan dependiente de la precisión temporal siente cada fotograma perdido.
Lo que Moon Studios construyó aquí es una secuela que entiende a su predecesora y se niega a repetirla. El cambio a modelos en 3D en fondos de múltiples capas, los fragmentos, el guardado automático, el nuevo combate cuerpo a cuerpo — no son ajustes. Son un estudio que decide que las respuestas del primer juego no eran las únicas. Algunas de esas decisiones aterrizan con más fuerza que otras. El sistema de fragmentos es el más débil de ellos, y aun así es más interesante de lo que habría sido una secuela segura.
Ori and the Will of the Wisps es considerado un ejemplo de las formas artísticas en el medio de los videojuegos, y esa reputación se la ganan la animación, la banda sonora y los entornos más que el combate. Es un juego sobre un pequeño espíritu que busca a su familia en una tierra que ya ha perdido la suya. Que te haga sentir la pérdida mientras estás ocupado saltando entre plataformas es todo el truco, y funciona.
Recibe El Cuaderno.
Las mejores historias del día y cada veredicto nuevo, en español claro, en tu correo a las siete. Un correo al día, nada más.





