Ninja Gaiden llegó al Nintendo Entertainment System en diciembre de 1988 en Japón y en marzo de 1989 en Norteamérica, desarrollado y publicado por Tecmo, y logró dos cosas a la vez que ningún juego de consola había hecho juntas. Contaba una historia con escenas cinemáticas al estilo anime y era más difícil que cualquier otra cosa en las estanterías. Ambas son la razón por la que se recuerda. Solo una de ellas es divertida.
Ryu Hayabusa
Ambientado en una versión retrofuturista de 1988, el juego sigue a Ryu Hayabusa, un ninja que viaja a Estados Unidos para vengar a su padre asesinado. Allí descubre que una figura llamada el Jaquio planea liberar a un demonio ancestral usando el poder contenido en dos estatuas. La trama es de pulp y está contada con verdadera ambición. Las escenas cinemáticas entre actos, con sus primeros planos y cortes dramáticos, hicieron que el juego se sintiera como una película de una manera que los jugadores de 1989 no habían experimentado.
Cómo se juega
La jugabilidad es acción de plataformas de desplazamiento lateral al estilo de Castlevania. Ryu tiene su katana y un conjunto de armas secundarias, y el juego se desarrolla en seis actos a lo largo de 20 niveles. Ryu es rápido y preciso, se adhiere a las paredes, y los controles son lo suficientemente precisos como para que cada muerte sea culpa tuya. Esa precisión es la gran virtud del juego.
La dificultad
También es la reputación del juego. Los enemigos reaparecen en el momento en que retrocedes, los pájaros te empujan hacia los pozos, y los actos posteriores exigen una ruta memorizada en lugar de reflejos. Las críticas de la época se centraron en la dificultad, particularmente al final del juego, y la crítica era justa. El tramo final es una prueba de paciencia que muchos jugadores nunca superaron.
A dónde fue
El lanzamiento para NES coincidió con un juego de arcade de beat ‘em up del mismo nombre, y la versión de consola fue portada a PC Engine, Super NES y teléfonos móviles. Se lanzó en Europa como Shadow Warriors en agosto de 1991. Recibió una amplia cobertura y ganó varios premios de revistas de videojuegos, y dio inicio a una serie que sigue vigente.
Dónde se queda corto
La dificultad no es tanto un diseño como un desafío. Los retrocesos hacia los pozos, los saltos a ciegas y los enemigos colocados para castigar en lugar de poner a prueba hacen que la segunda mitad sea menos un juego que un calvario. La historia, por ambiciosa que sea, no tiene mucho que decir. Y las armas secundarias, que deberían aportar variedad, son en su mayoría un recurso para acumular de cara al jefe.
El veredicto
Ninja Gaiden es un hito por sus cinemáticas y sus controles, y una leyenda por su crueldad. Merece ambas reputaciones. Juégalo por sus primeros tres actos. Termínalo si es necesario.
Puntuación: 7,4 de 10
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