Persona 3: Dancing in Moonlight convierte un juego de rol sobre la mortalidad en un juego de ritmo sobre el baile. Eso suena a broma. No lo es, o al menos no es solo una broma. Atlus y el desarrollador P Studio tomaron el elenco de Persona 3, lo metieron en una misteriosa fiesta de baile y pidieron a los jugadores que siguieran el compás. El resultado llegó a PlayStation 4 y PlayStation Vita en 2018 con un promedio de críticas de 7.6 sobre 10 en cinco medios. Esa cifra es acertada.
Tráiler, vía PlayStation.
The Velvet Room envía una invitación
La premisa es delgada a propósito. Los SEES son obligados a actuar en una fiesta de baile, y la persona detrás de esto es un enigmático residente de The Velvet Room. El juego no pretende que esta sea una historia que valga la pena contar en detalle. Es un marco para el baile, y el marco se sostiene.
Los SEES son el elenco que los jugadores ya conocen. Aquí son artistas, no combatientes. Ese cambio es toda la propuesta.
Un botón, un ritmo
La jugabilidad se basa en el ritmo y está diseñada para un solo jugador. Las notas vienen hacia ti, las golpeas, mantienes el compás. La cámara se sitúa en tercera persona detrás de la acción, lo que mantiene a los bailarines a la vista mientras la música lo impulsa todo. No hay un grupo que gestionar ni una mazmorra que explorar.
La lista de datos concretos es corta:
- Desarrollado por P Studio
- Publicado por Atlus y Atlus USA
- Lanzado en PlayStation 4 y PlayStation Vita
- Solo para un jugador
- Perspectiva en tercera persona
- Género musical
Eso es todo el producto. Todo lo demás es ejecución.
Qué es realmente la fiesta de baile
Cara a cara con un enigmático residente de la Sala de Terciopelo, los SEES son obligados a actuar en una misteriosa fiesta de baile.
Esa es la premisa, dicha sin rodeos. También es el techo. El juego no intenta ser Persona 3 otra vez. Intenta ser una forma de pasar más tiempo con un elenco que mucha gente quiso y perdió.
Juzgado por ese objetivo, en gran medida funciona. La música sostiene la experiencia, la cámara en tercera persona mantiene la coreografía legible, y el enfoque en un solo jugador significa que nadie espera en una sala de espera.
Donde la música carga el peso
La etiqueta de género es música, y eso no es una formalidad. Si se quita la banda sonora, aquí no hay juego. El baile es el sistema de entrega de las canciones, y las canciones son la razón por la que alguien aparece.
Eso pone mucha presión sobre una lista de canciones que esta reseña no puede describir. El género está en el registro. La duración, el número de pistas y el ritmo del set no lo están, y un comprador que evalúa un juego de ritmo los quiere primero. Llámenlo un hueco en la propuesta, no en el juego.
La cuestión de PlayStation Vita
El juego se lanzó en dos plataformas, una consola de sobremesa y una portátil. La fuente no da detalles sobre cómo funciona ninguna de las dos, y esta reseña no inventará uno. Un juego de ritmo es tan bueno como su sincronización, así que la cuestión del hardware es real, pero nada en el registro la responde.
Lo que está registrado es el lanzamiento en sí. La versión de Vita existe, es parte del producto, y los compradores pueden sopesar la disyuntiva entre una pantalla grande y una de bolsillo sin ayuda nuestra.
De dónde viene el 7.6
Un 7.6 es una buena puntuación para un buen juego que no intenta ser excelente. Persona 3: Dancing in Moonlight conoce a su público y lo complace. Los fanáticos de Persona 3 obtienen más tiempo con los SEES. Todos los demás obtienen un competente juego de ritmo con una premisa que resultará extraña.
La puntuación se aplica al juego tal como se lanzó, en ambas plataformas. La fuente ofrece un agregado único de cinco medios y no lo desglosa por plataforma, así que no hay base para interpretarlo como una cifra de PlayStation 4 ni de Vita. Quien les diga lo contrario está adivinando.
La advertencia que permanece
La fuente no contiene información sobre cómo se comparan las dos versiones. Eso es un límite a lo que se puede informar aquí, no un hallazgo sobre el juego.
Persona 3: Dancing in Moonlight es un spin-off que respeta su material de origen y no se excede. A juicio de este periódico, no es un producto hecho solo para sacar dinero, y tampoco es imprescindible. Para un juego construido sobre una premisa tan extraña, eso es un verdadero logro.
7.6 de 10.
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