Gargoyle’s Quest es un juego de Game Boy de 1990, y no es el que estás pensando. Capcom lo desarrolló y publicó como un spin-off de Ghosts ‘n Goblins, y le entrega el control al antagonista de la serie, Firebrand.
La gárgola tuvo su propio juego. Y se mantiene.
Firebrand camina, flota y se adhiere a las paredes
El juego se divide en dos. La mitad es una vista desde arriba: un mapa del mundo y pueblos, donde Firebrand habla con los ghouls residentes. Fuera del pueblo, encuentros de batalla aleatorios lo llevan a una pelea, y tiene que ganar para volver al mapa. De vez en cuando un ghoul solo quiere pelear con él por razones propias.
La otra mitad son niveles de acción y plataformas, a veces rematados con un jefe. Firebrand camina, salta —cada vez más alto con el tiempo—, se adhiere a las paredes con sus garras, flota durante un periodo que se alarga a medida que avanza el juego, y dispara proyectiles. Empieza con un disparo débil y dos puntos de vida. Ambos crecen.
Los objetos importan más que los números brutos. Un vial curativo restaura salud. El Blockbuster golpea más fuerte que el proyectil anterior y destruye paredes especiales que bloquean el camino. Otro proyectil cubre temporalmente superficies verticales afiladas para que Firebrand pueda alcanzar lugares más altos. Eventualmente adquiere un objeto que le permite flotar sin descansar nunca en el suelo.
Ese último cambia el juego. Una gárgola que nunca tiene que aterrizar es un personaje distinto al que empezó.
La Llama Roja y el Rey Breager
La historia es escasa en el cartucho y cumple su función de todos modos. Firebrand está predestinado a llevar el nombre y la identidad de la Llama Roja, la fuerza que rechazó a los Destructores mucho antes de este juego. Un gran ejército de Destructores vino de un universo vecino, y las criaturas del Reino Ghoul no fueron rival para ellos. Un gran fuego arrasó el Reino y aniquiló al ejército. Pasan varios cientos de años. El Reino vuelve a estar amenazado.
Así que Firebrand recorre el Reino Ghoul, desarrolla sus poderes y se prepara para enfrentar al rey de los Destructores, Breager. Ese es todo el arco, y es suficiente.
- Desarrollador y editor: Capcom
- Plataforma: Game Boy
- Año de lanzamiento: 1990
- Género: Plataformas, Rol (RPG), Aventura
- Modos: Un jugador
- Continuaciones: Gargoyle’s Quest II (1992), Demon’s Crest (1994)
Lo que las dos mitades se cuestan entre sí
Las secciones con vista cenital son la mitad más débil. Los encuentros aleatorios interrumpen la exploración, y los ghouls que buscan pelea por sus propias razones son fricción disfrazada de contenido. El plataformeo es donde el diseño justifica su existencia, porque cada habilidad retroalimenta a este: el planeo, el agarre a las paredes, los proyectiles con usos especializados.
Gargoyle’s Quest fue seguido por la precuela para NES Gargoyle’s Quest II en 1992 y la secuela para Super NES Demon’s Crest en 1994. Llegó al Virtual Console de Nintendo 3DS en 2011 y al servicio Nintendo Classics en febrero de 2023. El linaje es lo importante. Capcom tomó a un villano de Ghosts ‘n Goblins y le construyó un reino, un destino y un conjunto de movimientos que una consola portátil podía soportar.
El mapa cenital es ruido. El vuelo es el juego.
Una nota sobre los números. Circula una puntuación de 8.7 sobre 10 para esta serie, pero pertenece a Demon’s Crest, la entrega de Super NES, no a esta. Gargoyle’s Quest no tiene una puntuación publicada en el material de origen aquí, e inventar una sería peor que dejar el espacio vacío.
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